domingo, 11 de diciembre de 2016

Leyendo

La literatura no te enseña nada más que el placer, el mismo placer que mirar el jardín de las delicias. 
Uno no aprende nada sobre El Bosco.
Leyendo no se aprende nada, pero se afina la inteligencia, el gusto, pero a quién le interesa refinarse si para tener éxito hay que ser todo lo contrario.

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