viernes, 16 de diciembre de 2016

Bajo el volcán

Cada ser resplandece en el fulgor de su existencia y un tinte lunar de ensueño parece intensificar con ardor de fuego su presencia.
El precipicio que descubrías dibujado en mi mirada cuando eras gaviota y la cruzabas.
Se apagaban las luces.
Era un sentimiento tan grande como miles de volcanes contentos.
Ahora que estoy en la tierra alargo la mano para alcanzar ese recuerdo.
Y veo al monstruo sonreír bajo las llamas de la mentira.

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