jueves, 9 de abril de 2015

El sacrificio

Trajo un plato de fresas.
La lluvia había cesado.
Comían y se miraban en silencio.
Esperaban algo que ni ellos mismos sabían qué.
Pensativos y sumisos tuvieron la profunda convicción de que eran desgraciados y que no podían ser felices.
La piedad y la conciencia de que no podían hacer nada les produjo una enervación en la que para evitar el fatigoso sentimiento de compasión, estaban dispuestos a cualquier sacrifío.

5 comentarios:

Charlie Taylor dijo...

Hola, acabo de descubrir tu blog. Te sigo, pasate por mi blog ;)
http://radioactive-books.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

fresas

Anónimo dijo...

es un sacrifio que muchas veces no nos damos ni cuenta

las viudas de David dijo...

Muy triste situación
Saludos

Anna Kholod dijo...

Muy bonito. Vengo de la Asociacion Blogger y me quedo por aqui. Besos.