miércoles, 18 de marzo de 2015

Era una tristeza

Su belleza me producía una sensación un tanto extraña.
No era deseo, ni éxtasis ni goce lo que despertaba en mí, sino una tristeza dolorosa pero grata.
Era una tristeza vaga e indefinida como un sueño.
Por alguna razón me compadecía de mí mismo, incluso de ella y tenía la impresión de que todos hubiéramos perdido algo importante y esencial en la vida que nunca volveríamos a encontrar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Érase que se era unas alegrías para variar

Leah dijo...

Que poetico, no todo lo que esta destinado para ser bello nos hace sentir especialemente felices.
besos<3