sábado, 1 de noviembre de 2014

Cambio considerable

Al igual que el tiempo cambia de la noche a la mañana sin esperar el turno de las estaciones las personas deberían cambiar a la  mínima expresión de incomodidad.
Al fin y al cabo no hay vida mas allá de el momento que vivimos.
Mientras construimos nos perdemos en la memoria.
Cuando no somos esclavos de los recuerdos los segundos fluyen sin ánimo de lucro.
Después de la tormenta viene la calma pero siempre quedará la tempestad de los buenos momentos inconfesables.
Cierra los ojos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

vaya tormentas