sábado, 24 de mayo de 2014

En el agua

Cualquier deseo desordenado conduce a la mansedumbre de nuestras pasiones ya que nada produce tanto regocijo como el no cumplir muchos cometidos ni emprender asuntos engorrosos.
De ahí a la felicidad un palmo.
Te apoyas en el agua y habitas una ciudad sin murallas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Très jolie!

Belén dijo...

Me gusta mucho Alberto. Te lo copio