jueves, 21 de noviembre de 2013

Evidencias

Decían muchas palabras.
Quizás ignoraban que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.
Penetra en la piel con surtidores de sueño.
En las nubes las miradas fugaces se refugian en las sombras.
El cuerpo se abre en dos ávido de recibir de sí mismo y de otro cuerpo que sueñe.
Aunque sólo sea esperanza...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pierdo

Anónimo dijo...

Luis Cernuda