domingo, 7 de noviembre de 2010

Mientras la ciudad duerme


Mientras la ciudad duerme
Los pensamientos arden en llamas.
De la manera mas perezosa que hay en la vida para pasar el tiempo.
Intimidades escondidas.
Transparentes y llenas de complacencia literaria.
Una compleja forma de evasión.
Nos permite llamar la atención sobe nosotros mismos por medio secuencias discontinuas de vanidad.
Creativas, deshonestas, insensatas, distorsionadas, crónicas.
Espejismos de felicidad. Irrealidad en colores vivos.
Por la mañana nadie recuerda su nombre ni su paradero.
La memoria es un tren fantasma.
A veces ser invisible es mucho más útil que ser evidente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

También arden los pájaros de mi cabeza.