martes, 6 de abril de 2010

Mirrorball

El agua oscura de sus ojos, le deja hundirse en ellos.
Como el minero que a la profundidad baja y oscila una lámpara muy tenue sobre la puerta de la mina.
Presa de todo viento se marchan en vuelo de aves solitarias.
Escuchan las tempestades bañandose sobre la orilla de los dias azules.
Cierran los ojos y quieren volar, volar junto al mar.
Deben renunciar al ocaso de sus pensamientos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece una sesión de sexo en N. York

Lucía dijo...

Deja algo para mí!