domingo, 29 de noviembre de 2009

Apostrofe


No soy más que una llama, un grito, y fuego y sed.
Por las angostas hondonadas de mi corazón se lanza el
tiempo
como agua oscura, raudo, violento, inadvertido,
y arde en mi cuerpo un signo: la caducidad.

Pero tú eres el redondo espejo por el que resbalan
los crecidos arroyos de la vida
tras cuyo fondo áureo y abundante
las cosas que murieron radiantes resucitan.

En mí arde y se extingue lo mejor. Una estrella alocada
que cae en un abismo de azules noches de verano,
pero la imagen de tus días está en alto y distante,
señal eterna, situada como protección alrededor de tu
destino.

ERNST MARIA RICHARD STADLER

"Poesía expresionista alemana" Ediciones Hiperión 1981

3 comentarios:

Javier dijo...

No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.
Osca Wilde

Rojas dijo...

como mola, parece un inyectable al rojo vivo

Jose Manuel dijo...

¿donde puedo comprar ese libro?