domingo, 30 de noviembre de 2008

La sangre de los asesinos

Los mata a todos. Las pistolas se agitan en sus manos como animales furiosos y fragmentos de hueso vuelan en medio del humo. Los casquillos de cobre rebotan en las baldosas y las gemelas gritan de terror, mientras la sangre de los matones salpica sus vestidos amarillos y Louis sigue apretando el gatillo incluso con las armas vacías.
Louis agoniza. Su pasado es un desfile de rostros muertos, a menudo asesinados por él, casi siempre por encargo. Antes de que la enfermedad lo arrastre al mismo infierno al que a tanta gente envió, antes de desaparecer del mundo, decide ajustar cuentas con su pasado.

2 comentarios:

Alberto dijo...

Yo pienso hacer lo mismo.

Javier dijo...

Hazlo,hazlo...