jueves, 13 de marzo de 2008

Un SaLTaMoNTeS a La HoRa De La SiEsTa

Érase una vez un saltamontes solitario que a la hora de la siesta rascaba sus patitas y saltaba de un lado a otro de la blanca habitación. Una habitación toda blanca, sí, menos por una cascada de cabellos rojos, menos por unos párpados que se abren y descubren una mirada de enredaderas. Entonces el saltamontes y aquella mirada intiman como nunca hubieran imaginado.…..—¿La beso? —duda el saltamontes.…..—¿Me habré vuelto loca? —se pregunta la mujer.
Carola Aikin

1 comentario:

Enamorada dijo...

Qué bueno es éste blog!Puras reflexiones literarias.Pura vida referenciada.